De Schumpeter a García Trevijano: Una lectura comparada sobre la degradación de la partidocracia y la hipótesis del Compliance civil
De Schumpeter a García
Trevijano: Una lectura comparada sobre la degradación de la partidocracia y la
hipótesis del Compliance civil
Al analizar la crisis de
gobernanza que atraviesa España, suele surgir un dilema repetido: o nos
resignamos a la inercia de la partidocracia actual como si fuera un mal sin
remedio, o nos acogemos al voluntarismo de una enmienda a la totalidad que
exige refundar el Estado desde sus cimientos.
Frente a esta disyuntiva, me
parece sumamente fecundo poner en diálogo dos lecturas de la política que,
partiendo de presupuestos distintos, ofrecen claves complementarias para
entender nuestro presente: el análisis sociológico de Joseph Schumpeter y la
teoría de la libertad política de Antonio García Trevijano.
El propósito de esta entrada
es explorar qué ocurre cuando cruzamos ambas visiones y cómo de esa síntesis
teórica podría surgir, al menos sobre el papel, una alternativa metodológica
basada en la ingeniería del cumplimiento normativo (Compliance).
1. El diagnóstico convergente:
El mercado bloqueado y la falta de representación
Aunque Schumpeter escribe como
economista y sociólogo, y García Trevijano como jurista y pensador político,
ambos coinciden en una constatación anatómica fundamental: el sistema
político actual no opera como un régimen representativo, sino como un
oligopolio de partidos.
- Schumpeter
nos enseñó que la democracia funcional no es el gobierno idealizado de la
voluntad popular, sino un método de selección de líderes mediante la
competencia organizada. Cuando los competidores (los partidos) se alían
para erigir barreras de entrada, la competencia se anula y el método se
atrofia.
- García Trevijano
diseccionó con precisión la mecánica jurídica de ese bloqueo. Explicó cómo
la combinación de listas cerradas y la confusión de poderes en origen
despoja al ciudadano de representación real. El diputado, condicionado por
la disciplina de siglas, responde ante el aparato de su partido y no ante
los electores de su distrito.
Desde mi punto de vista, ambos
análisis señalan la misma raíz: los partidos políticos se han transformado en
corporaciones que utilizan el presupuesto público y el control de las
instituciones para blindarse frente a la propia sociedad civil.
2. La perspectiva histórica
sobre la propuesta de Trevijano
Quienes nos hemos interesado
por la vasta obra de García Trevijano y el Movimiento de Ciudadanos por la
República Constitucional (MCRC) nos formulamos con frecuencia una pregunta
inevitable: ¿por qué un cuerpo doctrinal tan sólido sobre la separación de
poderes no llegó a articular una reforma efectiva en la praxis política
española?
Sin pretender agotar el tema,
me parece que influyeron varios factores de contexto y de método:
1. La
época de gestación: Durante los años 80 y 90, la sociedad española
vivía bajo el impacto del crecimiento económico y la integración europea. La
advertencia sobre la degradación de la partidocracia se percibía entonces como
una discusión teórica lejana, pues el coste del modelo aún no era evidente.
Hacía falta la acumulación de déficit, la asfixia regulatoria y la colonización
institucional que presenciamos hoy para que el problema se entendiera en toda
su crudeza.
2. El
enfoque táctico de la ruptura: La estrategia del MCRC se
vertebró en torno a la exigencia de un proceso constituyente y una ruptura
formal. Al plantear el cambio como un salto binario —o se disuelve el régimen o
no hay avance posible—, la propuesta quedó aislada de los mecanismos normativos
ordinarios, que son los que en la práctica condicionan el día a día del
ciudadano.
3. La
ausencia de una herramienta de control técnico: El
planteamiento de Trevijano se centró en la batalla de las ideas y la agitación
doctrinal. Sin embargo, no contempló el diseño de una infraestructura técnica y
financiera dedicada a elaborar propuestas de ley concretas, litigar en
tribunales o medir cuantitativamente el impacto de la arbitrariedad
regulatoria.
3. Una hipótesis de trabajo:
La Fundación como herramienta de Compliance
Es aquí donde me he permitido
plantear una idea de debate: ¿sería posible trasladar la exigencia de
libertad institucional de Trevijano al terreno del pragmatismo reformista
utilizando el instrumental schumpeteriano?
A mi juicio, para introducir
reformas de calado en la arquitectura del Estado no es estrictamente necesario
abrir un proceso constituyente ni modificar la forma de Estado. Muchas de las
patologías que padecemos no residen en el núcleo constitucional de 1978, sino
en la legislación ordinaria y orgánica (LOREG, Ley Orgánica del Poder Judicial,
Ley General de Subvenciones).
Por ello, propongo como mera
hipótesis teórica la utilidad de lo que podríamos llamar una Fundación de
Ingeniería Institucional:
- Un Compliance Office civil:
No como un partido político ni un movimiento de protesta, sino como un
órgano técnico e independiente dedicado a auditar las instituciones,
redactar borradores legislativos de reforma y ejercer presión normativa.
- Pragmatismo normativo:
Traducir los principios de despolitización y representación en artículos
concretos (listas abiertas, elección del CGPJ por la carrera judicial,
eliminación de subvenciones a partidos y sindicatos, y límites al
Decreto-Ley).
- Financiación y rigor independientes:
Una estructura concebida sobre la base de la financiación estrictamente
privada y sometida a revisión anónima por pares en sus estudios, que actúe
como un centro de cálculo frío en favor de las reglas del juego
democrático.
Conclusión: Una aportación al
debate de las ideas
No pretendo liderar ni
convocar ninguna iniciativa de esta naturaleza. Mi tarea es sencillamente la de
un observador que intenta aportar esquemas de análisis.
Trevijano nos legó la
exigencia conceptual de la representación y la separación de poderes;
Schumpeter, el realismo sobre cómo funcionan los incentivos en el mercado
político. La idea de una fundación de ingeniería institucional es solo un plano
que someto a la consideración de mis lectores: una propuesta de cómo la
sociedad civil podría, cuando las circunstancias lo permitan, dotarse de una
herramienta técnica para exigir de forma efectiva la regeneración de nuestra
vida pública.

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