Ciclo sobre: “Fraude en la financiación del Consumo: lo que aprendimos, lo que cambió y lo que sigue pendiente”

Ciclo sobre: “Fraude en la financiación del Consumo: lo que aprendimos, lo que cambió y lo que sigue pendiente”


Prólogo

Han pasado ya varios años desde que dejé mi trabajo en la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito. El tiempo, que a veces parece avanzar sin ruido, termina por colocar cada etapa de la vida en su sitio. Y cuando miro hacia atrás, hacia aquellos años de dedicación al Servicio de Prevención del Fraude, lo que siento no es nostalgia, sino gratitud.

Gratitud hacia la Asociación, que me permitió trabajar en un ámbito tan complejo como apasionante. Gratitud hacia las entidades que confiaron en aquel proyecto común. Y gratitud hacia un sector —el de la financiación del consumo— que siempre me pareció más humano de lo que muchos imaginan, porque detrás de cada operación hay una historia, una necesidad, una oportunidad o un riesgo que merece ser comprendido.

En su día publiqué un informe extenso sobre la prevención del fraude en Europa, que aún puede consultarse en el blog del Servicio de Prevención del Fraude y en la propia web de ASNEF. Era un documento largo, quizá demasiado largo para los estándares actuales, pero escrito con la convicción de que el fraude no era un asunto menor, sino un riesgo que afectaba a la confianza, a la solvencia y a la propia dignidad del crédito.

Hoy, con la distancia que da el tiempo, he querido volver a ese informe. No para revisarlo técnicamente, ni para actualizarlo con cifras o normativas, sino para rendir un pequeño homenaje a aquella etapa profesional y a quienes la hicieron posible. He preferido hacerlo en forma de varias entradas breves, más acordes con la lectura actual, pero fieles al espíritu de entonces: claridad, colaboración y responsabilidad.

No escribo desde dentro de la Asociación, porque ya no formo parte de ella. Escribo desde fuera, con la libertad que da el paso del tiempo y con la simpatía intacta hacia una institución que sigue desempeñando un papel esencial en la financiación del consumo en España. Lo hago también con humildad, consciente de que el sector ha evolucionado, de que los riesgos han cambiado y de que las nuevas generaciones de profesionales trabajan hoy con herramientas que entonces apenas podíamos imaginar.

Pero hay algo que no cambia: la importancia de proteger a los ciudadanos y a las entidades frente al fraude. Esa tarea sigue siendo colectiva. Y sigue siendo necesaria.

Estas cuatro entradas no pretenden sentar doctrina ni ofrecer soluciones definitivas. Son, simplemente, una mirada agradecida a un trabajo que me acompañó durante muchos años y que aún considero valioso. Si sirven para recordar de dónde venimos, para comprender mejor el presente o para inspirar alguna reflexión futura, habrán cumplido su propósito.

Fabián Zambrano Viedma

 

 

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