Entrada 6 - Crédito responsable en 2026: El proceso de comercialización responsable: transparencia, asesoramiento y formación
Entrada 6
Crédito responsable en
2026: El proceso de comercialización responsable: transparencia, asesoramiento
y formación
El proceso de comercialización
es uno de los pilares del crédito responsable. Es el momento en el que la
entidad interactúa directamente con el cliente, explica las características del
producto, verifica sus necesidades y expectativas, y garantiza que la decisión
crediticia se adopta con información suficiente y comprensible. En 2026, este
proceso está profundamente influido por la digitalización, la obligación de
asesoramiento adecuado y la necesidad de que el personal comercial actúe con
criterios de honestidad, imparcialidad y profesionalidad.
La Orden EHA/2899/2011 ya
establecía la obligación de informar apropiadamente a los clientes sobre los
productos y servicios comercializados. La evolución normativa posterior
—incluida la Directiva (UE) 2023/2225 y los requisitos de gobernanza de productos—
ha reforzado esta exigencia, introduciendo estándares más estrictos de
transparencia, claridad y adecuación. El proceso de comercialización debe
permitir que el cliente realice una reflexión fundada, compare alternativas y
adopte una decisión racional y prudente.
El marco operativo de la
comercialización responsable se articula en torno a cuatro elementos
esenciales:
1. Información clara y
adecuada sobre los productos y servicios.
El personal comercial debe
explicar las características esenciales del crédito, sus riesgos, costes,
condiciones de amortización y posibles variaciones del tipo de interés o del
tipo de cambio. Esta información debe adaptarse al perfil del cliente y a su
grado de comprensión. La entidad debe evitar prácticas comerciales agresivas y
garantizar que los productos ofrecidos responden a las necesidades reales del
cliente. La transparencia no es solo documental: exige un asesoramiento
adecuado y una comunicación clara.
2. Fijación de planes de pago
realistas.
La entidad debe diseñar
herramientas que permitan modelizar planes de pago adaptados a la situación
financiera del cliente. Estos planes deben tener en cuenta la periodicidad de
los vencimientos, las fuentes de ingresos del prestatario y la vida útil de las
garantías. El Banco de España exige que exista una relación razonable entre el
servicio de la deuda y la renta disponible del cliente, evitando que la carga
financiera limite su capacidad para cubrir los gastos esenciales. La
comercialización responsable exige que el personal comercial conozca estas
herramientas y pueda explicar sus implicaciones al cliente.
3. Gestión de productos con
riesgos de tipo de interés y de tipo de cambio.
En los préstamos con tipos
variables o en moneda extranjera, la entidad debe informar de forma clara sobre
los riesgos asociados y, cuando proceda, establecer límites superiores o
mecanismos de cobertura. Si se ofrecen productos de cobertura, el personal
comercial debe resaltar cualquier cláusula que tenga objetivos distintos al
mero establecimiento de un techo. La comercialización de productos complejos
exige una diligencia reforzada: el cliente debe comprender sus características
y ser capaz de evaluar su adecuación a sus intereses.
4. Servicios vinculados y
transparencia en los costes.
Cuando la concesión del
crédito esté vinculada a la contratación de otros servicios, la entidad debe
informar de forma clara sobre sus costes, condiciones y finalidad. Si estos
servicios son prestados por terceros, la entidad debe proporcionar una estimación
razonable de sus costes. El personal comercial debe conocer estos servicios y
ser capaz de explicarlos con precisión, evitando inducir al cliente a contratar
productos innecesarios o desproporcionados.
La comercialización
responsable exige una formación especializada del personal comercial.
Esta formación debe incluir:
·
Conocimiento profundo de los productos y
servicios comercializados.
·
Capacidad para identificar las necesidades del
cliente y su grado de comprensión.
·
Manejo de las plataformas tecnológicas de
evaluación de la solvencia.
·
Conocimiento de los riesgos asociados a los
productos complejos.
·
Coordinación con el Departamento de Prevención
del Fraude para verificar la autenticidad de la información.
·
Aplicación de las políticas de transparencia y
de los procedimientos internos.
La formación general debe
fomentar una cultura corporativa basada en la honestidad, la imparcialidad y la
protección del cliente. La formación específica debe capacitar al personal para
aplicar los procedimientos de comercialización responsable en su actividad
diaria. El Departamento de Cumplimiento, en coordinación con Recursos Humanos,
debe diseñar un ciclo formativo que garantice que todos los empleados conocen y
aplican las políticas de transparencia.
El proceso de comercialización
es, en definitiva, el punto de encuentro entre la entidad y el cliente. Su
correcta ejecución garantiza que la decisión crediticia se adopta con
información suficiente, que el cliente comprende las implicaciones del producto
y que la entidad actúa con criterios de prudencia y profesionalidad. En la
siguiente entrada se analizará el proceso de recuperación bajo criterios de
transparencia, donde la evaluación de la solvencia sobrevenida adquiere un
papel central.

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